¿Chupón o pezón? Algunos consejos para ayudarte a escoger.

El Nacimiento

Desde el nacimiento, tu bebé tiene el reflejo innato y natural de mamar. Alimentarse se volverá una de sus actividades favoritas. Porque lo necesita, pero también, porque este acto constituye un momento de intercambio privilegiado contigo, ya sea que le des pecho o biberón. En realidad, esta decisión te pertenece a ti.

La leche materna es el mejor alimento para tu hijo, pero amamantar, una actividad antigua como el mundo, no es sin embargo un acto espontáneo. Muchas preguntas se acumulan en su cabeza. ¿Vale la pena? ¿Es doloroso? ¿Cómo se hace? ¿Qué precauciones debo tomar? ¿Durante cuánto tiempo? Y si abandono la idea de amamantar, ¿qué poner en el biberón?…

 

 

 

¿Cómo escoger entre los dos?

Las ventajas de la leche materna son innegables para la salud del bebé, y también para tu propia salud. Pero, más allá de estas consideraciones, tomar la decisión de amamantar es antes que nada un deseo de la mujer, un deseo de la pareja. Tu elección, cualquiera que sea, te pertenece y debe ser respetada por tu entorno. Amamantar no debe volverse un sacrificio de tu parte para con tu hijo, ya que, la producción de leche se vuelve rápidamente aleatoria y el éxito de la lactancia por pecho se ve comprometido. Correctamente rodeada y aconsejada por un profesional o a través del intercambio de experiencias, toda mujer puede amamantar a su hijo, aunque sea por algunas semanas solamente, ya es muy beneficioso. Las asociaciones de promoción de la lactancia materna pueden ayudarte igualmente (http://www.unicef.org/mexico/spanish/17051.htm).

¿Amamantar no te llama la atención o no funciona? Lo más importante, es que las comidas transcurran con serenidad, ternura, y que tu bebé experimente las mismas sensaciones de placer y de complicidad contigo, con el biberón, en el calor y la comodidad de tus brazos.

¿Chupón o pezón? Algunos consejos para ayudarte a escoger.